Queremos en éste espacio recordar a nuestros galguitos que se han ido, los que han pasado por nuestro cuidado y ya sea que hayan conseguido familia o no, ya nos dejaron para encontrar la felicidad completa.
Ellos siempre, siempre, van a vivir en nuestro corazón.
Nuestros angelitos
Morena
Morena murio de tumores cancerosos que se adhirieron a su intestino y se manifestaron también en la piel. Se nos fue el domingo 12 de febrero de 2012. La quisimos y la vamos a extrañar mucho.
Osa
Era una galga ya adulta que fue rescatada en Esperanza, Santa Fe. Despues del uso y maltrato sufrido a manos de los galgueros, fue usada para prácticas en la facultad de veterinaria de Esperanza, donde se sabe que son comunes éstas cosas.
Irónicamente fue rescatada por un jóven veterinario de esa ciudad que la recuperó y nos la trajo para que le busquemos familia.
Hacía un año y casi tres meses que vivía con su mamá Patricia y sus numerosos hermanitos, estuvo llena de cariño, mucho amor y con todos los cuidados, hasta que un cáncer fulminante se la llevó en solo dos meses. Gracias a Dios no sufrió, estuvo completamente normal hasta el día que se fue.
Al menos Osa alcanzó a conocer que los humanos también somos capaces de dar amor, que no solamente golpeamos, que una mano humana es capaz de hacer caricias y dar cariño.
Siempre te vamos a recordar Osita.
NONA
Nona vivió casi toda su vida en un refugio en Entre Ríos. Fue adoptada ya de muy viejita, por eso el nombre. Vivió unos 6 meses más, ya con su nueva familia, que la llenó de cariño y cuidados y la sostuvo en el momento de irse de su lado. Nona al menos en sus últimos días supo lo que es una caricia, una mano cálida que la mimara y personas que la querían y cuidaban.
LITA
Fue encontrada en las calles de Rosario; viejita, desnutrida, anémica y tenía problemas de coagulación. Como no la podían tener más nos la trajeron.
Le hicimos estudios y análisis y descubrimos que tenía cáncer en el baso; el pronóstico no era bueno, máximo un año de vida, y cuando viéramos ciertos síntomas significaba que era hora de evitarle el sufrimiento. Decidimos tenerla hasta ese momento, darle la paz, la contención, el cariño y los cuidados que necesitaba, merecía y nunca había tenido. Tuvimos a Lita por unos 8 meses, hasta que en enero de 2010, una mañana se descompensó y tuvimos que ayudarla a irse para que no sufriera. Su pancita redonda del cáncer se desinfló y su espíritu se fue volando al Cielo donde estoy segura, corre en completa felicidad.
IÑAKI
Recuerdo cuando fuimos a buscar éste cachorro de 6 meses, lleno de sarna, flaquito y aterrado al punto de orinarse encima mío al subirlo a la camioneta. Un corazón que derrochaba dulzura. Con su manito torcida, por una quebradura mal soldada, ya a esa edad; que seguramente fue el motivo de que lo desecharan.
A los casi tres meses de tenerlo consiguió su familia definitiva. Al fin tenía papis y hermanitos, a los que podía aferrarse sin temores ni desconfianas. Pero algo pasó, no sabemos que fue, sufrió una insuficiencia renal que en una semana se lo llevó.
Nos rompió el corazón; tenía 9 meses cuando se fue y aunque sabemos que ahora está felíz, sanito, corriendo sin dolores; nos queda la angustia de que tenía toda la vida para descubrir nuevos mimos, para comenzar a sentirse seguro de sí mismo y de nosotros, los humanos. Era demasiado chiquito para irse. Fue un flaquito dulcísimo que se ganó nuestro corazón el tiempo que pasó por nuestras vidas, y nos marcó. Siempre va a estar en nuestro recuerdo y en nuestro corazón.
